Práctica Segunda Jornada



 SEGUNDA JORNADA DE PRÁCTICAS

 JARDÍN DE NIÑOS: “LIC. ADOLFO LÓPEZ MATEO”

Durante mis prácticas pude confirmar que el movimiento es solo el inicio de todo lo que los niños aprenden en la clase de educación física. Cada juego, circuito, canto motor o dinámica de persecución se convirtió en una oportunidad para observar cómo los alumnos fortalecen no solo sus habilidades motrices, sino también capacidades cognitivas, sociales y emocionales. Me di cuenta de que correr, saltar, reptar, gatear o manipular objetos no son acciones simples, sino procesos que construyen control corporal, coordinación, equilibrio, fuerza, orientación espacial y seguridad en su propio movimiento.

Además, noté que el juego es esencial en su desarrollo, porque cuando los niños juegan toman decisiones, se organizan, esperan turnos, resuelven problemas, crean estrategias, recuerdan reglas y ponen en práctica el pensamiento crítico sin darse cuenta. Juegan, pero al mismo tiempo desarrollan pensamiento lógico, autocontrol, atención, memoria y lenguaje. También fortalecen aspectos socio afectivo , ya que conviven, se ayudan, respetan, se comunican y aprenden a ganar y a perder, entendiendo que lo importante no es vencer, sino participar, compartir y divertirse.

Incluso los momentos fuera de clase, como apoyar en la elaboración de piñatas o en la organización de materiales, me enseñaron que los niños aprenden en cualquier espacio donde se sientan acompañados y motivados. Comprendí que como docentes no solo guiamos cuerpos en movimiento, sino también emociones, decisiones, vínculos y experiencias que quedan para toda la vida. Aprendí que la educación física no es solo ejercicio: es formación integral, es creatividad, es confianza y es crecimiento personal.

Cada niño aprende de diferente manera, se desenvuelve de diferente manera y para nosotros siendo maestros en proceso de educación física es nuestra obligación atenderlos, ponerles la misma atención para desarrollar un aprendizaje significativo en ellos, que esto les funcione de algo en su vida cotidiana en el desarrollo de las habilidades motrices básicas.

Finalizo esta jornada convencido de que la educación física es un área que transforma y que cada niño tiene un potencial único que puede desarrollarse a través del movimiento. Me llevo aprendizaje, compromiso y la motivación de seguir preparándome para brindar clases que fortalezcan el desarrollo completo de los alumnos, respetando sus ritmos, impulsando sus capacidades y enseñando desde el juego, el movimiento y la alegría.


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